¿Qué sabemos sobre el nitrógeno y cómo nos afecta bajo el agua? Para comprender bien este artículo, es muy recomendable tener unos conocimientos básicos de física aplicada al buceo.

¿Qué es el nitrógeno?

El nitrógeno (símbolo N en la tabla periódica) es un elemento químico cuyo numero atómico es 7. Su masa atómica es de 14,0067 g/mol y constituye el 79% de nuestra atmosfera. Además, es un gas incoloro, inodoro e inerte.

¿Cómo reacciona?

Como ya hemos dicho, el nitrógeno es un gas inerte, es decir, no interviene de forma activa en las funciones fisiológicas.

Por el contrario, el oxígeno sí participa en la respiración. Cuando inhalamos, la concentración de oxígeno en el aire es del 21%; pero al exhalar, solo expulsamos un 18% de O2. Esto se debe a que el 3% restante ha sido utilizado por nuestro organismo como fuente de energía.

Al hacer la misma medición con el nitrógeno, podemos observar que inhalamos el mismo porcentaje de N que el que exhalamos (79%). Como conclusión, podemos decir que el nitrógeno presente en el aire que respiramos no participa en el intercambio gaseoso de nuestros pulmones.

¿Qué ocurre cuando respiramos en un entorno hiperbárico?

El fenómeno anterior se produce en la superficie, es decir, cuando estamos sometidos a 1 atmósfera de presión. Pero ¿ocurre lo mismo cuando buceamos?

Cuando respiramos aire a presión en un entorno hiperbárico, como por ejemplo durante una inmersión, la cantidad de moléculas de gas que absorbemos en cada inhalación es mayor. Cada 10 metros de profundidad la presión se ve incrementada en 1 atmósfera; por lo tanto, la cantidad de N absorbida también se verá aumentada.

     0 m   1 atm (en superficie, la cantidad de nitrógeno es estable)

10 m   2 atm (absorberemos 2 veces más nitrógeno que en superficie)

20 m   3 atm (absorberemos 3 veces más nitrógeno que en superficie)

30 m   4 atm (absorberemos 4 veces más nitrógeno que en superficie)

40 m   5 atm (absorberemos 5 veces más nitrógeno que en superficie)

¿En qué influye esto?

Esto afectará a nuestro consumo, ya que la cantidad de aire consumida aumenta con la presión.

Tras una inmersión, la cantidad de nitrógeno presente en nuestro organismo será mayor a la habitual. Sin embargo, si hemos buceado dejando un margen respecto al tiempo de “no descompresión”, hemos ascendido de forma lenta y gradual y hemos realizado las paradas de seguridad establecidas, nuestro cuerpo podrá gestionar sin problemas ese nitrógeno de más. Por lo tanto, una exposición baja al nitrógeno no supondrá ningún problema de salud ni a corto ni a largo plazo.

Aunque el aumento en los niveles de nitrógeno en nuestro organismo no suponga un riesgo para nuestra salud, siempre que se hayan seguido las recomendaciones arriba citadas, sí debemos tener esos datos en cuenta para realizar inmersiones sucesivas.

¿Qué efectos físicos puede tener el nitrógeno?

Si, tras una inmersión, sentimos mareo, cansancio excesivo, dolor articular, dificultad respiratoria o vómitos, es probable que padezcamos una enfermedad descompresiva.

En ese caso, deberemos informar a nuestro compañero de buceo y/o al centro de buceo. Posteriormente, debemos descansar e inhalar oxígeno. Si nuestras constantes vitales empeoran, deberemos avisar a los servicios de emergencia inmediatamente.

¿Cómo minimizo el riesgo de sufrir una enfermedad descompresiva?

  • No superar la velocidad de ascenso marcada por el ordenador de buceo.
  • En caso de vemos expuestos al frío durante un periodo prolongado y/o la inmersión ha sido extenuante (nadar a contracorriente), aumentaremos el margen de seguridad alejándonos del límite de “no descompresión” marcado por el ordenador. Si nuestra condición física es baja o buceamos bajo el hielo, programaremos nuestro ordenador a un modo más restrictivo, es decir, utilizaremos un modo más conservador que aumente el margen de seguridad.
  • Si vamos a realizar inmersiones sucesivas, debemos realizar la más profunda en primer lugar. Posteriormente, programaremos las siguientes inmersiones disminuyendo de forma progresiva la profundidad de las mismas.
  • Bucea con Nitrox. El Nitrox es una mezcla de gases en las que se aumenta el porcentaje de oxígeno al 32% o 36%. Por lo tanto, la cantidad de nitrógeno presente en la botella será menor.
  • No realizar actividades extenuantes ni ejercicio físico después de bucear, ya que esto favorecerá el aumento de nuestra frecuencia cardíaca.
  • No beber ni fumar antes o después de una inmersión.
  • Si has realizado una única inmersión y después vas a coger un avión o a subir un puerto de montaña, recuerda respetar el intervalo mínimo de 12 horas. Si, por el contrario, hemos realizado más de una inmersión, el intervalo en superficie será de 18 horas. Ese es el tiempo que tu cuerpo necesita para eliminar el exceso de nitrógeno y devolverlo a su estado basal.

Bucear es una gran experiencia altamente recomendable. Sin embargo, tenemos que ser conscientes de que nuestro conocimiento y buena práctica influyen directamente en nuestra seguridad y la de nuestro compañero. ¡Practica en buceo de manera segura!

Un saludo y buen azul