Con la Ley de Henry cerramos la parte de física aplicada al buceo. Recordad que, previamente, hemos explicado al Ley de Boyle, la Ley de Charles y la Ley de Dalton.

¿Qué es la Ley de Henry?

La Ley de Henry sostiene que “la cantidad de gas disuelta en un líquido, a una temperatura constante, es directamente proporcional a la presión del gas sobre el líquido”.

Vamos a tratar de explicar esto con un ejemplo

Imagina un recipiente con un líquido en su interior y un gas sobre él. Si ejercemos suficiente presión sobre ambos, llegará un momento en el que las moléculas del gas se introduzcan entre las moléculas del líquido, es decir, el gas se disolverá en el líquido. Esto de debe a que existe un espacio entre las moléculas de los fluidos (hay un mayor espacio entre las moléculas de un gas que de un líquido).

Podemos encontrar un ejemplo de esto en la vida cotidiana en el caso de las bebidas gaseosas. Cuando el recipiente que la contiene (lata o botella) se encuentra cerrado, la presión presente en el interior permite al gas disolverse en el líquido. Al abrirlo, disminuye la presión, por lo que las moléculas de gas se liberan produciendo el tan conocido efecto.

Cuando un líquido no acepta más moléculas de un gas en su interior, se dice que éste está saturado.

Relación con la Ley de Boyle

La Ley de Boyle nos dice que un aumento de la presión conlleva una reducción del volumen. Por lo tanto, cuanto más aumente la presión sobre el gas, menor será el volumen de sus moléculas. Esto facilitará que se introduzcan en los espacios disponibles entre las moléculas del líquido, provocando su saturación. Mientras se mantenga la presión, las moléculas de gas permanecerán en el interior del líquido; pero cuando ésta disminuya, las moléculas de gas se liberarán, siendo expulsadas de éste.

Recordemos el ejemplo anterior. Mientras la botella permanezca cerrada, la presión se mantendrá constante y, por lo tanto, las moléculas de aire permanecerán en el interior del líquido. Al abrirla, se produce una disminución brusca de la presión que facilita que estas moléculas se liberen provocando, a veces, que el contenido de la botella se derrame.

¿Cómo aplicamos esto al buceo?

Durante una inmersión nos encontramos en un entorno hiperbárico, es decir, a mayor presión. Del mismo modo que en el caso de la gaseosa, al respirar, introducimos una mayor cantidad de aire en nuestro organismo que cuando respiramos en la superficie. Las moléculas de aire se disolverán en nuestro organismo por efecto de la presión, permaneciendo en ese estado mientras la presión se mantenga; pero, al ascender, la presión se verá reducida y estas moléculas serán liberadas de nuestros tejidos. Si hemos realizado una inmersión de forma responsable y hemos ascendido de manera correcta, atendiendo a las paradas de seguridad que nos marque nuestro ordenador de buceo, las moléculas de gas abandonarán nuestro organismo de forma lenta y sin riesgo. Sin embargo, si no hemos respetado las paradas y hemos ascendido a demasiada velocidad, las moléculas del gas se liberarán de forma brusca. Esto puede provocarnos una enfermedad descompresiva y ocasionarnos graves daños o, incluso, la muerte.

¿Cómo lo evitamos?

Afortunadamente, evitar esto es muy sencillo. Tan solo tenemos que respetar los límites de tiempo y profundidad que nos marca nuestro ordenador, así como ascender de forma lenta y gradual. Además, será muy importante realizar las paradas de seguridad marcadas.

Como podéis ver, nuestro ordenador de buceo nos indica todos estos parámetros de manera detallada, por lo que resulta especialmente importante disponer de uno, al igual que saber manejarlo e interpretar los datos que nos da.

Recordemos que la física es una disciplina muy necesaria con muchísima transición al buceo.

Un saludo y buen azul